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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Respetemos y apoyemos a las madres

No deja de sorprender la pretensión de muchas exposiciones de motivos de los proyectos abortistas que circulan por nuestro Poder Legislativo, de fundarse en que están reivindicando un supuesto derecho de la mujer sobre su propio cuerpo.

La sorpresa se acrecienta cuando no se ven proyectos que dirijan con decisión la acción y el apoyo del Estado hacia esas mujeres embarazadas, para tratar de permitirles tener una decisión responsable y libre hacia la vida que llevan en su seno, y no se dejen guiar por la desesperación del momento, por las extremas necesidades económicas, la eventual pérdida de un empleo, o las razones que fuesen. En otras palabras, que si llegan a plantearse la decisión tremenda de eliminar a su propio hijo cuenten en ese momento con el apoyo de la sociedad y del Estado.

Las ONG que se dedican a dar apoyo a estas mujeres, a veces menores, a veces en situación de riesgo, afirman que en su experiencia de cada cuatro embarazadas que reciben apoyo durante el embarazo, sól…

Hay que gritarlo: ¡Cristo Rey!

Este domingo celebramos la fiesta de Cristo Rey, íntimamente unida a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Ya el padre Dehon había colocado como título de su revista "El Reino del Corazón de Jesús en las almas y en la sociedad". Recordamos con esta ocasión las palabras de Pío XI en la encíclica que instituyó la fiesta. Allí se muestra el objetivo de esta y su relación con la devoción al Sagrado Corazón y la Eucaristía.
"Nos anima la dulce esperanza de que la fiesta anual de Cristo Rey impulse felizmente a la sociedad a volverse a nuestro amadísimo Salvador. Preparar y acelerar esta vuelta con la acción y con la obra sería ciertamente deber de los católicos; pero muchos de ellos parece que no tienen en la llamada convivencia social ni el puesto ni la autoridad que es indigno les falten a los que llevan delante de sí la antorcha de la verdad. Estas desventajas quizá procedan de la apatía y timidez de los buenos, que se abstienen de luchar o resisten débilmente; con lo c…

Lectio Divina según la Verbum Domini (subsidio práctico)

Te ofrecemos este subsidio sobre la Lectio Divina, extraído del reciente documento Verbum Domini. Prestar atención a que se proponen 5 pasos y no 3. Los dos pasos finales son fundamentales para nustra intención misionera, para transmitir el fruto de nuestra lectura orante.
Pasos fundamentales: ‎
se comienza con la lectura (lectio) del texto, que suscita la cuestión sobre el ‎conocimiento de su contenido auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin ‎este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no ‎salir nunca de nuestros pensamientos. ‎Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto ‎bíblico a nosotros? Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, ‎debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras ‎pronunciadas en el pasado, sino en el presente. Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué ‎decimos nosotros al …

Se busca: Fátima Idalina Fleitas Fernández

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Esta es la foto de Fátima Fleitas Fernández, tía de María (catequista y misionera de una de nuestras comunidades). Desapareció en algún punto de su viaje de Paraguay a Argentina, donde se dirigía tras una promesa de trabajo que le habían hecho.

Aparecida: Misión continental

La Misión Continental persigue una meta clara: una Iglesia en que todos sus miembros ‎sean misioneros, y sus comunidades y estructuras, sean casas y escuelas de misioneros, ‎en las cuales ellos vivan en comunión y se formen, y de las cuales partan, conscientes de ‎ser enviados en misión permanente.‎
Para la vida del mundo queremos ser y formar misioneros.‎
Los primeros cristianos experimentaron en sus vidas que «la misión es inseparable del ‎discipulado» (DA 278). Jesucristo llamó a los que Él quiso para que estuvieran con Él y ‎para enviarlos. No podían ser discípulos, sin ser al mismo tiempo misioneros. Son las ‎dos caras de la misma medalla del cristiano (ver DI 3). La fuerza de la misión brota del ‎encuentro con Él, de la sobreabundancia de la gracia que recibimos por Él y junto a Él. ‎‎«El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de ‎compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, ‎muerto y resucitado, a hacer …

¿Cómo se puede reconocer la llamada de Dios?

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‎ ¿Cómo se puede reconocer la llamada de Dios? ‎Es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en las propias jornadas ‎para ser capaces de escuchar la voz del Señor. 
Si uno aprende a escuchar esta voz y a ‎seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y percibe que Dios está con él, ‎con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. 
En una palabra: el secreto de la vocación está ‎en la relación con Dios, en la oración que crece justamente en el silencio interior, en la ‎capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la elección, o ‎sea, en el momento de decidir y partir, como después, si se quiere ser fiel y perseverar ‎en el camino. ‎
La verdadera oración no es en absoluto ajena a la realidad. ‎ Al contrario: el diálogo con Dios es garantía de verdad, de verdad con uno mismo y con ‎los demás, y así de libertad. 


Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la ‎liturgia de la Iglesia, defiende de los desaciertos del orgullo y de la …

Los 3 compnentes de nuestra espiritualidad

Oración Cuando el Señor dice: “Orad en todo momento”, lógicamente no nos está pidiendo que ‎recitemos continuamente oraciones, sino que nunca perdamos el trato interior con Dios. ‎Ejercitarse en este trato es el sentido de nuestra oración. 
Por esto es importante: 
Que el día se ‎inicie y concluya con la oración. Que escuchemos a Dios en la lectura de la Escritura. Que le ‎contemos nuestros deseos y esperanzas, nuestras alegrías y sufrimientos, nuestros errores y ‎nuestra gratitud por todo lo bueno y bello, Y que de esta manera esté siempre ante nuestros ‎ojos como punto de referencia en nuestra vida.  Así nos hacemos más sensibles a nuestros ‎errores y aprendemos a esforzarnos por mejorar; pero, además, nos hacemos más sensibles a ‎todo lo hermoso y bueno que recibimos cada día como si fuera algo obvio, y crece nuestra ‎gratitud. Y con la gratitud aumenta la alegría porque Dios está cerca de nosotros y podemos ‎servirlo.‎ Eucaristía San Cipriano ha interpretado la petición del Evangelio:…